viernes, 29 de octubre de 2010

Dos caminos milenarios

A veces, la arqueología de sofá, whisky y cigarrito da gratas sorpresas, como la que me dió a mí éste camino milenario, que podemos ver en la ortofoto. Situado en un profundo rincón de la Ribagorza, conserva algo más de 250 metros de recorrido cubierto de un perenne verdor de húmedo musgo y vegetación.

Debido a problemas técnicos, sólo dispongo de ésta imágen tomada hace un par de años, y que pronto actualizaré. En élla vemos el enlosado que lo cubre y los muros que lo flanquean, coronados por lajas inclinadas. Recorrerlo en un día de niebla, es como retroceder en el tiempo.

El otro que voy a mostrarles, lo encontré cuando me planteé acceder a la ermita de Santa Eugenia, cerca de la Régola, primero me tracé la siguiente ruta sobre un mapa topográfico.

Sin embargo, (ya desde el sofá), algo llamó mi atención en la ortofoto.

Un camino no marcado, parecía entreverse...

...Así que ya mis intenciones cambiaron, y me planté donde parecía estar el inicio.

Mis sospechas se confirmaron al iniciar la ascensión, y ver los muros flanqueando un estrato rocoso que aflora a nivel del suelo.

Aun tengo ciertas dudas, pues el primer tramo es algo difuso, pero luego se despejan todas, cuando empiezo a ver el antiguo enlosado.

Sigo ascendiendo, teniendo la piedra bajo mis pies en todo momento.

Y al fin llego a la ermita, una sencilla construcción románica.

Y ya desde aquí, unas preciosas vistas del valle de Áger.



Aquí pueden ver un video del camino milenario, que da una clara idea de su recorrido, hoy en día solamente hollado por los cazadores y algún que otro "venao".

Nadie en Sant Just

Sant Just era un poblado de origen medieval, deshabitado desde hace un siglo por lo menos.
Su acceso hoy en día es relativamente sencillo desde Áger y no reviste dificultad. En la ortofoto podemos ver en el promontorio donde se situa, las casas que todavía se alzan en pie con sus rediles adyacentes.

El camino lo corta el rio Fred de Pui, un riachuelo que puede ir crecido, luego sólo es apto para todoterreno. A pie se llega en media hora escasa.
El antiguo camino está flanqueado como varios de la zona por un muro rematado por lajas inclinadas, desde él disfrutaremos de unas espléndidas vistas como las de esta panorámica.

Llegamos a la primera casa, orientada al mediodía.

Vemos aquí su establo.

Esto es la cocina, donde falta la pica de la que vemos los soportes, la estantería conserva todavía el marco de un platero de madera.

El hogar ocupa una pequeña estancia, núnca hubo luz eléctrica aquí.

Y aquí la discreta decoración interior de la sala. Realizada estampando con una esponja los colores sobre el yeso blanco.

Me dirijo ahora a la parte alta.

Una amplia placeta ocupa la parte superior del poblado, donde vemos otra gran casa.

En élla pueden verse aun estos hornos, pues había que hacerse el pan.


Una pequeña iglesia daba también a la plaza, a su lado debió haber una gran casa, hoy en día derruída.

Es ésta una excursión que no esconde grandes misterios, aunque el paraje natural, sobre todo la vegetación del río Fred de Pui con notables ejemplares vale la pena disfrutarlo, así como las vistas sobre el valle.

Yo tengo cierta fe en que la naturaleza núnca abandona a sus criaturas, ántes les aguarda en un rincón inesperado para darles sus más dulces frutos.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Arqueología de sofá, whisky y cigarrito

Hoy, que no hace día de salir, haremos arqueología de sofá, whisky y cigarrito. Para éllo nos valdremos de una poderosa herramienta como es el visor del Icc, indispensable para hacerse una idea del cambio en el ámbito rural y en la piel del pais, un cambio de una brusquedad del que no todos somos conscientes.

Voy a mostrales unas tomas cercanas a donde resido, donde se cotejan las imágenes de un vuelo del 2010 y otras del 1956/57. Para empezar vemos la huerta de Penella.
El pantano acabó por inundarla toda.

Los llanos del monasterio de Vallverd y huerta de Tragó de Noguera.

Todo quedó en abandono.

¿Y el poblado de los obreros de la presa?, que tantos esfuerzos costó, ¿que fué de él?.

Fue que no fue nada....

Para ver hasta qué punto ha desaparecido el poblado, me traslado hasta las inmediaciones del embalse. En la imagen vemos la antigua disposición de los barracones, en rojo he marcado la cantina, el único y escaso vestigio que se mantiene.

Desde la misma entrada, vemos como todo ha sido tomado por la vegetación.

En este plano general, vemos asomar la cantina timidamente, del resto, nada queda.

Aquí vemos la barra de la cantina, escondida entre una espesa maleza. Maleza en la que todavía podemos encontrar algún manzano de los que crecían en los huertos, ahora abandonados, que rodeaban el campamento.
Mi abuelo, pantanero, no entendería seguramente qué hago hoy aquí, ni creo que hayan vuelto a este lugar muchos de los que trabajaron. Primero porque de éllos, muchos ya no están, y segundo porque pocas ganas les quedarán a los que aun sobrevivan, visto el drama humano que vivieron.

Para terminar, el vuelo del 2010, nos muestra una impresionante vista de San Vicente en Finestres, con el pantano de Canelles casi lleno, el agua atraviesa la muralla para formar una laguna interior donde nadan los sueños de la aventura.